Crimen en San Victorino preocupa a comerciantes.

A las 5:00 p.m. del lunes los comerciantes de San Victorino se alistaban para cerrar sus negocios cuando un hecho de sangre sacudió el populoso sector comercial de la localidad de Santa Fe. Sobre la carrera 12A, Edwin AlexĆ”nder Contreras cayó desplomado vĆ­ctima de cinco disparos. Antes de que los comerciantes vieran su cuerpo tendido, observaron a un hombre que corrĆ­a “como alma que lleva el diablo”.

El crimen se perpetró con un arma con silenciador, pues nadie escuchó las detonaciones que le quitaron la vida a Contreras, un vendedor de peluches del sector.

“Nadie escuchó nada, solo vimos a un tipo que salió corriendo con una pistola en la mano. De un momento a otro comenzaron a gritar, lo mataron, lo mataron”, relató otro vendedor a quien por seguridad le reservamos su nombre.
san victorino
En medio de los gritos de ayuda que paralizaron el comercio, algunos conocidos de la víctima llamaron una ambulancia. Aunque el vehículo de socorro tardó poco tiempo en llegar, no fue
suficiente para que Edwin sobreviviera.

El joven, de 26 años, falleció en el hospital El Tunal, sitio donde fue trasladado. Sin embargo, nadie entiende por qué lo llevaron hasta ese centro asistencial si el hospital San José, ubicado en la Plaza España, es mÔs cercano. AdemÔs, el trÔfico a esa hora es imposible hacia el sur de la ciudad.

Ese enigma del traslado se une al de quiƩn y por quƩ atentaron contra el comerciante de muƱecos, a quien allegados lo describieron como un joven camellador. Aunque era un vendedor informal, quienes lo conocƭan aseguran que Ʃl, al igual que su familia, ha sido visto cada maƱana en la zona vendiendo muƱecos o rebuscƔndose la vida ofreciendo otra clase de artƭculos.

De Contreras se conoció que vivĆ­a en el sur de la ciudad, en compaƱƭa de su esposa y sus hijastros, todos se dedican al comercio informal en la zona. Indignación. Los vendedores de San Victorino, por su parte, le piden a las autoridades estar mĆ”s atentos a la seguridad del sector ya que esto no solo perjudica la seguridad de los vendedores sino que ahuyenta a las personas que acostumbran a realizar sus compras. “Es el colmo que esto pase a tan solo tres cuadras de un CAI de PolicĆ­a. DespuĆ©s de que lo mataron acĆ” se llenó de patrullas, pero es lo que se debe evitar”, aƱadió un vendedor.


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